HOMENAJE A UN PERIODISTA HONESTO Y FILÁNTROPO

SAN LUIS DE LA PAZ, GUANAJUATO MÉXICO

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HOMENAJE A UN PERIODISTA HONESTO Y FILÁNTROPO

“Dos amigos toman el té en la mesa que está cerca de la ventana. Un repentino alboroto surge en la calle. Se oyen quejas, brutales insultos y alguna risa malévola. – Le pegan a alguien – dice uno de ellos – después de asomarse. -¿Un criminal? ¿Un asesino? –Sea quien fuere no podemos tolerar que se tomen justicia por su mano defendamoslo-,-No es un asesino a quién le pegan- Pues será un ladrón, ¿Será un banquero? ¿Un abastecedor del ejército? ¿Un mecenas ruso o un escritor bien intencionado, un filántropo?… -No a quién le pegan es a un periodista? Ah! ¿Un periodista? –pues  acabemos antes de tomar el té-. Iván S. Turgueniev.

  

1955 pleno Bajío mexicano. No había entonces internet, redes sociales o tecnología avanzada para ejercer un demeritado oficio en nuestros día, el periodismo, cuya nobleza original es la de informar a la población a través del mensaje escrito, impreso y distribuido para beneficio de las mayorías. Es entonces que el reportero Alberto Martinez Moya, oriundo de San Luis de la Paz Guanajuato inicia su aventura informativa con el periódico “ La Voz” que empezó a utilizar este medio impreso para solicitar obras en los principales municipios de su estado natal.

 

De 1955 a 1975 este hombre que inició trabajando como minero, descubrió el periodismo como un instrumento no solo para comunicarse con sus semejantes sino para demandar servicios públicos a las autoridades de su estado, obras de agua potable, irrigación, presas, drenaje, pavimentación y alumbrado público en las cabeceras municipales más paupérrimas y abandonadas del norte de Guanajuato.

Debido a su labor de honestidad y altruismo Martinez Moya fue homenajeado en el municipio de San Felipe Guanajuato, por autoridades municipales y gracias a la labor para dar a conocer su vida y obra que hacen sus hijas  las señoras  María Altagracia  y María Isabel Martínez Sánchez, quienes continuaron sacando el diario “La Voz” hasta 2012, sostienen que su padre era “Un periodista íntegro, que hacía todo legal, formó asociaciones de profesionistas y aunque estuvo cercano al máximo poder de la República mexicana nunca se corrompió, por dignidad ejercía su vocación”.

De cómo llegó a ser periodista y codearse con gobernadores y presidentes de México nos explican en una entrevista luego del homenaje: “Tenía excelente amistad con el ex gobernador Manuel M. Moreno y con el Lic. Luis Echeverría Álvarez, asimismo con el presidente municipal de  relaciones que aprovechaba no para su beneficio personal sino para que varias comunidades tuvieran pozos, incentivos para la agricultura, su honestidad estaba a prueba de fuego” comentan con orgullo.

“Solo terminó hasta el tercer año de primaria, era muy inquieto y en todo estaba, así que a los 17 años de edad, su padre de oficio relojero se lo llevó a la ciudad de Monterrey Nuevo León, en donde aprendió además a informarse y ver periódicos en forma, luego se trasladó a Zacatecas a trabajar no solo como minero sino como administrador de las haciendas de beneficio, pero el aguijonazo de ser periodista ya lo había marcado, por lo que al regresar a Guanajuato lo primero que hizo fue invertir los ahorros de media  vida en el periódico “La Voz” que haría historia… Muchos periódicos surgieron en varios municipios pero sucumbieron por avaricia o negligencia” apuntan nuestras anfitrionas que nos reciben en su casona en pleno centro de San Felipe Torres Mochas donde me invitan un jugo de zanahoria en tanto me muestran fotos memorables.

Me señala que incluso vivió en pueblos mágicos como Real de Catorce en San Luis Potosí y Mineral de Pozos, hoy delegación de San Luis de la Paz, donde vió miseria e injusticias lo que lo motivó a luchar con su pueblo por medio del periodismo limpio y desinteresado de corrupción política…

“Su visión, era ayudar a las clases más empobrecidas a que tuvieran justicia por parte de las autoridades competentes auxiliarlos a demandar los servicios básicos de un ser humano y que no solo los hacendados y los grandes políticos disfrutarán de los frutos de la guerra de revolución iniciada en 1910 para eso sacrificó sus bienes, su vida misma” puntualizan.