El verdadero amor

   Desde que nacemos tenemos la necesidad de sentirnos amados, has visto ese pequeño bebe llorar por que su madre los suelta un momento, está pidiendo con llanto que su madre le ponga atención, un niño en preescolar haciendo berrinche por que la maestra se acerca a otros niños, la niña en secundaria que ya se enamoró de su compañero, así somos los seres humanos, estamos en una búsqueda constante de sentir aprobación y aprecio de quienes nos rodean.

Cuantas veces hemos escuchado después de una ruptura, la desgarradora frase “Me quiero morir, no puedo estar sin él, o sin ella”, en efecto podemos sentir dolor, pero no podemos poner nuestra vida de esa manera en las manos de alguien más, la felicidad debe estar siempre en lo que hacemos, en lo que tenemos, en nuestra percepción del mundo, una pareja debe ser un complemento, no de lo que dependa nuestra vida, si nos relajamos y nos dedicamos a vivir, a ver lo bello que nos ofrece cada día, sin estar esperanzados a otras personas, pero la persona que en verdad debes amar, es a ti mismo, de hecho no podemos amar a nadie, si no nos amamos a nosotros mismos, es como cuando vas a tener invitados a tu casa, primero la limpias, la arreglas, preparar lo necesario para ser un buen anfitrión, pues así de esa manera debes ocuparte por verte bien, estar bien y sentirte bien, no serás una buena pareja si no es así, lejos de atraer el amor lo alejaras.

Ahora bien, si en verdad te amas, te sientes bien y feliz, el tener una pareja pasa a segundo plano, porque tu estabilidad emocional no depende de nadie, en lo que el amor llega a tu vida, disfruta de esa soledad, de hacer lo que te llena, mantén tu vida ocupada, busca actividades que  te den alegría, toma a esas clases que siempre soñaste tomar y que por desidia dejaste pasar, acepta la invitación de ese amigo o amiga que siempre rechazaste por flojera, por apatía, rompe la rutina, es momento de ocuparse de ti.

No hay nada que atraiga más la atención de los demás que una persona que se siente plena, cuando nos llenamos de tristeza, andamos por la vida transpirando pena y dolor, lejos de atraer, somos rechazados.

La persona que primero debemos amar es a nosotros mismos.