LA REENCARNACIÓN

¿Qué sentirías si fueras padre de un niño de año y medio y de pronto al cambiarle los pañales el pequeño te dice que antes él también solía cambiarte los pañales a ti? Miedo y asombro experimentaron unos padres cuando “el pequeño Sam” comenzó a dar datos que pertenecían al abuelo fallecido antes de nacer el niño. El caso llegó hasta el experto en psiquiatría de la universidad de Virginia: Jim Tucker quien lo analizó y efectuando diversas pruebas en el infante corroboró que ciertamente era una reencarnación del abuelo de la familia.

Casos como este hay muchos alrededor del mundo y siguen apareciendo más, pero tanto la ciencia como la religión occidental niegan que pueda ser posible que exista la reencarnación.

En teoría esto es imposible pero… sucede. Otro suceso de misma índole causó expectación mundial; el del niño Cameron Macaulay a quien se le hizo un documental por la BBC, donde el estudiado dio santo y seña de haber vivido anteriormente en la isla escocesa de Barra

Todos nosotros alguna vez hemos sentido que ya estuvimos en un lugar donde nunca habíamos estado, o percibir al ver por primera vez a una persona que ya la conocíamos. Todas estas experiencia s las solemos guardar en la memoria en el departamento de lo extraño y hasta ahí. Pero cuando somos curiosos podemos llegar a resolver esas raras incógnitas de nuestra vida.

En las tradiciones herméticas y en las indostanes se enseña que el cuerpo tan solo es l a vestidura del alma y que ésta es revestida de muchos cuerpos en su paso por este mundo. Algunos piensan que las plantas y los animales los hizo Dios para adornarnos la vida, ya que se cree que no tienen alma pero el exacto conocimiento de la trasmigración de las almas enseña que plantas, animales, humanos son las mismas almas pero con el respectivo cuerpo evolutivo, es decir; todas las almas comienzan en este mundo en el reino mineral, tomando cuerpos minerales y que las almas más evolucionadas le permite la naturaleza un cuerpo más desarrollado que el de un mineral: el vegetal. Muchas vidas en cuerpos vegetales desde una pequeña flor hasta alcanzar la oportunidad de ser un robusto árbol ingresan después al reino animal. De igual manera, la esencia, el alma va escalando distintos vehículos animales, cada vez más complejos hasta tener la oportunidad de llegar al reino humano donde se le asignan 108 existencias con cuerpos humanos. Después de esas 108 vidas humanas, si la esencia no logró trascender este estado la misma naturaleza invierte el proceso y ahora ya no se le asignan cuerpos humanos sino que se re incorpora en el reino animal, después en el vegetal y por último en el mineral.

Todo este proceso tiene un orden, no se nace como humano, luego como burro, después como mosca, después de nuevo como persona, sino que es gradual. Evolucionamos en el reino mineral, luego al vegetal, después el animal y por último al humano. Después de 108 vidas humanas involucionamos al animal, varias vidas, luego al vegetal y retornamos de nuevo al mineral.

Toda la vida que existe en la faz de la tierra tiene su propósito. Toda planta, todo animalito es valioso pues son compañeros en esta eternidad con el respectivo cuerpo que se les ha asignado de acuerdo a su escala evolutiva. En algún momento nosotros pasamos por esos reinos, y si no trascendemos éste retornaremos de nuevo a ellos.

El filósofo, músico y padre de las matemáticas Pitágoras nombraba a este proceso Metempsicosis y lo ilustraba al prohibirle a un discípulo suyo que no pateara a un perro que estaba junto a ellos ya que decía que reconoció en el cana un amigo suyo.

Ahora, el comportamiento que hayamos tenido en una vida pasada influye en esta. Todo se repite, más las consecuencias . El tiempo como decía Einstein no es recto es curvo. Si en la vida pasada matamos ahora nos matan, si violamos ahora somos violados, si fuimos generosos hoy se nos trata de igual manera y todo lo que sembramos ayer lo cosechamos hoy. Los padres que fuimos para con nuestro s hijos en vidas anteriores son los padres que hoy nos tocan en esta existencia y con la vara que ayer medimos hoy somos medidos.

Muchas veces creemos que Dios es injusto al permitir que unos nazcan enfermos, otros sanos, unos pobres y otros en riqueza pero nosotros somos artífices de nuestro destino en el albedrío que Dios nos dio.

Si queremos cancelar deudas de vidas pasadas debemos ser más caritativos. Ayudar al enfermo, enseñar al que no sabe, vestir al desnudo, dar pan al hambriento. De esta manera cancelamos el resultado de errados comportamientos que venimos cargando en cada existencia.

Para todo esto la pregunta del millón es; cómo trascendemos entonces el estado humano. A través de los siglos distintas escuelas herméticas, como los Rosacruces , Los Cátaros, los Gnósticos han enseñado el mapa que se debe de seguir para liberarnos del círculo vicioso de nacimientos y de muertes y llegar a una esfera superior. Pero todo se resume en eliminar el ego, que es lo que personifica nuestros errores y crear los cuerpos existenciales superiores del ser.

Una vida que no tenga como propósito la perfección de uno mismo es una vida desperdiciada. Recordad que el maestro de perfección aconsejó: ser perfectos como vuestro padre que está en los cielos. (Mateo 5 :48)