EL ÁRBOL DE NAVIDAD

Este artefacto que utilizamos durante la Navidad entro a la cultura hispana, por la puerta de Francia, por lo tanto, para nosotros fue un galicismo cultural.

Lo nuestro era el Belén o Pesebre; eso del árbol no tenía absolutamente nada que ver con el Nacimiento de Jesús; nada que se le parezca a la Navidad. Desde la perspectiva cristiana e hispana, parecía una innovación condenada al fracaso, pero no fue así.

Tampoco parece totalmente autóctono de Francia el árbol de Navidad, puesto que compite con otros venerables símbolos que antes monopolizaban ese nombre como Santa Claus.

Digo que en Francia el árbol de Navidad competía con Papá Noel, puesto que ambos tenían la misma función de distribuir los regalos navideños. Se produjo, por tanto, la conjunción de dos instituciones de distintas culturas. Lo más probable es que haya que subir más al norte de Europa, hacia los países fríos, para hallar el origen primero del Árbol de Navidad. Su misma forma y el manto de nieve común en la iconografía, nos remiten a esos orígenes, en que el trineo tirado por renos acaba de completar el paisaje que le es propio.

¿SABIAS QUE?

Los adornos y bolas que se cuelgan actualmente del árbol fueron creadas en el siglo XVIII por los sopladores de vidrio de Bohemia.
Tras la Guerra de los Treinta Años (1618-1648) la tradición del árbol fue reintroducida por los suecos en Alemania. En la primera mitad del siglo XIX el árbol penetró en Austria, Gran Bretaña y Francia. A partir del primer cuarto del siglo XX comenzó a llegar a España.