Hace algunos años conocí a una pareja ellos se amaban, tenían un matrimonio estable y 2 preciosos hijos, 2 de agosto no recuerdo el año, todo sucedió como de costumbre, ella bajó a preparar el café, él se alistaba para llevar a los niños a la escuela, cuando uno de sus hijos el más pequeño, le dijo “Papá no quiero ir a la escuela, quédate conmigo en la casa, podemos ver Superman y brincar en la cama”, el papá sonrió, pero afirmó que  no podía quedarse que no podía faltar a trabajar, así que se disponían a ir, cuando el niño co conforme con la respuesta le dijo “Por favor papá no vayas, no quiero que te pase nada”, le constestó no me va a pasar nada, en mi trabajo estoy dentro de una oficina rodeado de papeles con números, el niño con frustración pidió a su madre convenciera a su papá de que se quedara, pero no sucedió, pero antes de que al pequeño lo dejara en la escuela le dijo le dio la mano y le dijo “Papá no olvides que te amo, si vas al cielo no te olvides de mí”, triste se bajó del coche, camino dos paso y regreso, grito “Papá, no te vayas…”, pero solo dijo adiós desde la ventana, triste y angustiado se quedó en la escuela.

Los padres del niño, se sorprendieron, pensaron que tal vez había soñado algo, alguna pesadilla y por eso estaba nervioso, no le dieron importancia. 

Pero cuando el papá estaba en el trabajo, de pronto escuchó gritos al frente de la empresa, que era una Automotriz (Venta de autos), corrió para ver qué pasaba y en medio del salón había 7 encapuchados con armas largas, dijeron que se llevarían los autos, pidieron que todos los empleados se acostaran en el suelo, todos lo hicieron, después uno de los maleantes vio a una de las trabajadoras y la ayudó a levantar, le dijo tú te vas a ir conmigo, ella gritó, intentó alejarlo pero no pudo, la arrastró, entonces hubo alguien que se levantó e intentó detenerlo, de pronto “Pum” se escuchó un balazo el cayó arrodillado y luego al suelo de frente, le habían dado un tiro por la espalda.

Se fueron con vehículos y la chica, de ella nunca se supo más, no pareció.

Se fueron con vehículos y la chica, de ella nunca se supo más, no pareció.

Quien había caído al suelo abatido era él, el padre del niño, que suplicó no fuera su padre trabajo.

Fue un golpe duro, pero cuando la mamá se enteró de la muerte de su esposo, corrió a buscar a sus hijos, para preguntarle al pequeño por qué no quería que su padre  fuera al trabajo, él respondió ” Sabía que moriría”, la madre abrazó a su hijo y preguntó ¿Cómo sabías?, él pequeño respondió “Carmela me dijo”, ¿Y quién es Carmela?, él respondió la niña que vive en mi cuarto… La madre lo soltó el llanto, la niña era la hermana de ella que había muerto cuando era niña, en esa misma casa, hasta ese momento creyó las historias que el niño le contaba, siempre pensó que era una amiga imaginaria, fantasías infantiles.

Fue un fuerte desenlace, una familia perdió un integrante, que tal vez… pudo haber sido diferente, dicen que hay días en los que uno debe escuchar el corazón, hacer caso cuando dicen no te vayas, o cuando alguien dice no quiero ir, hay ocasiones que nada más hay que quedarse.