Y entonces… Apareció el papel de baño

Los romanos fueron quienes crearon el antecedente del papel; se trataba de unas esponjas que eran lavadas para reutilizarlas varias veces y tuvieron un gran uso en los baños públicos y privados.

En los años 90´s, los israelís encontraron un papel de baño antiquísimo formado por trozos de tela de 10 cm por lado recortados de ropa vieja, los cuales fueron descubiertos en inodoros antiguos excavados en un baldío de basura.

En Egipto, encontraron pequeños trozos de tela tejido suave que hacen pensar que fueron utilizados con fines sanitarios.  Se dice que los árabes utilizaban el papel de china con este propósito también.

En 1857 Joseph Gayetty, creó en Nueva Jersey el primer papel higiénico, las hojas eran llamadas  Gayetty’s Medicated Paper, estaban fabricadas con fibra de manila, tenían terminado satinado y cada paquete contenía 500 hojas de 14.5 x 21.5 cm. Cerca de 95% de su producción se enviaba a Inglaterra y sólo 5% era vendida en Estados Unidos, lo que hizo que no tardara en desaparecer de las estanterías de las tiendas. Walter Alcock, lanzó el producto al mercado en 1879.

Tiempo después, Edward y Clarence Scott llevaron el papel a la modernización y urbanización que era acompañada por innovaciones en el campo de lo higiénico y lo sanitario.

Aunque el primer papel higiénico que tuvo un registro fue producido en Nueva York en 1882, el rollo, tal y como lo conocemos, tuvo que esperar hasta el final de la  Primera Guerra Mundial para hacerse verdaderamente popular y lo logró a través de un grupo de mercadólogos  que explotaron el deseo de suavidad de la sociedad consumidora estadounidense.

Y es así como llegó este objeto que usamos día con día, fue algo trascendental que llegó para quedarse y tal vez seguir evolucionando más adelante.