Día de Muertos en Michoacán

 

   Te narramos como vivimos la experiencia de Recorrer Michoacán en Día de Muertos, para que animes a vivir la aventura en Michoacán.

Todo comenzó con la llegada a Quiroga. Tiene la fama de las mas ricas carnitas, también encuentras barbacoa, menudo, antojitos y preparados vegetarianos; no mintieron, vale la pena detenerse y degustar estos deliciosos platillos. Con una madrugada fría y una plaza sola, se disfrutó de las primeras ventas de los puestos de comida riquísima y sobre todo barata. 

img_8845Santa Fe de la Laguna. Visita al 1er. Centro comunitario indígena de América fundado por Vasco de Quiroga. Recorrimos la plaza principal donde vimos a los pescadores llegar del lago de Pátzcuaro, con el producto de su trabajo y a sus mujeres preparándolo para su venta. El caminar por las calles del pueblo, te remonta a principios del siglo XX.

Tzintzuntzan. Caminamos por el convento y el panteón donde pudimos ver los preparativos de los altares,  las personas incluyendo niños apoyaban a hacer la comida, hasta en la compra de flores y velas. Todos se unen a esta tradición. Ver a todos trabajando e intentando tener una gran ofrenda para sus difuntos es realmente conmovedor.

Pátzcuaro. Recorrimos la plaza principal que se convierte ese día en una feria de artesanos que vienen de todo el estado. Cobre, barro, barro vidriado, guitarras, madera tallada y laqueada, son sólo algunos ejemplos de todo lo que podrás ver en esta plaza. La casa de los 11 patios, sus viejas casonas convertidas en tiendas de artesanías y su arquitectura. Legar a este sitio es querer comprarte todo, cada artesanía es única y los precios son muy accesibles.

img_8935Santa Fe de la Laguna. Recorrido por un pueblito a la orilla del lago de Pátzcuaro que festeja el día de muertos de una manera muy especial: a todas las personas que murieron en el último año, se les dedica un altar en sus casas y sus familias son quienes lo montan. Es monumental y lo visitan todos los habitantes del pueblo y los turistas que lleguen. Es la oportunidad de vivir muy de cerca la tradición del día de muertos. Es necesario que llevar un regalo a manera de ofrenda a la familia del difunto homenajeado, como una vela o veladora que podrás comprar por unos cuantos pesos a la entrada del pueblo. A su vez, la familia te regalará un plato con pozole o tamales.

2 de Noviembre 
Tzintzuntzan. Recorrido por el panteón 12:00 am. Puedes recorrer el panteón el tiempo que consideres y si no te vence el sueño, puedes esperar el amanecer, con el sol saliendo sobre las montañas y el lago de Pátzcuaro teniendo como primer plano el cementerio, todavía con las veladoras de las ofrendas encendidas. Para aguantar, encuentras tamales en cada esquina o bien los taquitos al pastor que son muy buenos. Es increíble ver como la gente festeja esta tradición: mariachis, rezos, niños ayudando a cuidar las velas y de fondo canciones del recuerdo. Te inunda un sentimiento de calma y comienzas a extrañar aún mas a quienes ya no están, ver como en cada tumba las familias se esmeran para recibir a su fiel difunto te hacen querer hacer lo mismo con aquellos que extrañas. Flores, colores, sabores, velas, religión y paz, se siente mucha paz al observar cada una de estas tumbas y todo el amor que les rodea.

Altares sobre las tumbas con aquellos objetos que identificaban al difunto: bicicletas, camiones, muñecas, jueguetes, libros, música, tequila, cerveza, cigarros, entre otras cosas. Tumbas de niños, de mamás, parejas, papás, todas ellas rodeadas de amor familiar y de mucha luz.

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Una experiencia que recomendaríamos al 100% y que nos ha regalado otra manera de ver esta tradición. La gente de todos estos lugares fue muy amable y acogedora, agradecemos a cada uno de ellos por recibirnos con los brazos abiertos y darnos la confianza de entrar a sus hogares y compartirnos sus historias, vivencias y  platicas sobre su difunto y su vida, explicarnos el porqué de cada detalle de su altar, si era músico, maestro, abogado, jefa de familia, la abuela, mamá, hijo. Agradecemos estas maravillosas pláticas y experiencias que queremos alguna vez puedas vivirlas y llevarlas contigo siempre.

 
Fotografía: María J. Carlock.