La verdad a medias es mentira verdadera.

   El síndrome de Pinocho, se conoce en  psiquiatría con  el apelativo  de “mentira patológica” o también con  el nombre de “mitomanía”. Algunos investigadores  de la mente humana,  indican que esta patología se caracteriza  por la compulsión irremediable que sufren algunas personas para mentir.

Las personas que padecen el síndrome de Pinocho llegan a desarrollar comportamiento autodestructivo porque no enfrentan sus problemas.
Pero no todos padecemos el síndrome de Pinocho, sin embargo también mentimos.

Se calcula que cada día oímos o leemos más de 200 mentiras, en ocasiones más, debido a las redes sociales, ya que difundir información sea certera o falsa es algo sencillo, ya que la gente se deja llevar por la primera impresión, la mayoría de las personas, no corroboran si fuente es confiable, solo comparten y así se vuelve viral una mentira.

Por otra parte, la habilidad para detectar la mentira, también es influida por factores de procesos mentales como la percepción, la memoria o el lenguaje.

La mayoría de las personas miente en promedio por lo menos una o dos veces al día. Esta capacidad de mentir parece ser parte integral del desarrollo de una persona a través de la vida. Desde muy temprano, en la infancia, entre los 2 y 5 años, los niños desarrollan estrategias de engaño y una comprensión de la verdad de tal manera que intentan crear una falsa creencia en otros.  Menos conocido es el desarrollo de la habilidad para detectar mentiras.

¿Por qué mienten la gente?

Hay tantas razones por las que la gente miente, hay  ocasiones  en las que nos sentimos con la necesidad de ocultar la verdad, a veces es para excusarse, muy frecuentemente para obtener lo que queremos, otras veces para dar una mejor imagen de sí mismo, para no ofender, o bien para no dañar a otras personas con la verdad, porque no saben o no pueden decir que no, para postergar decisiones, por temor al rechazo o al castigo.

¿Qué sucede cuando sale la verdad?

El que miente deberá asumir su culpabilidad, pero esto no es algo sencillo, por que los mentirosos se aferran tanto a su mentira, que en hay veces llegan a creer lo que inventan. Como en todo proceso de sanación el principal factor es la aceptación.

¿Como continuar con alguien que miente?

Perdonar a un mentiroso es algo difícil, requiere de tiempo, ya que es después de la mentira la confianza se ve fracturada, para sanar hay que realmente querer perdonar, para poder cerrar el capítulo y comenzar uno nuevo sin resentimientos, sin reclamos, una nueva oportunidad, lo cual a veces es imposible lograr.

La mentira dura hasta que la verdad florece.

La recomendación que podemos dar es: decir la verdad es complicado pero más lo será asumir las consecuencias de las mentiras.

En boca del mentiroso, lo cierto se hace dudoso.