Fotografías: Cortesía de Edgar Gutiérrez Calvillo

Una posible invitación de encuentro con este mundo de los millones de olvidados/marginados que existen, es lo que propone Vicente Silva Sanjines. Danza Contemporánea & Goriot con la coreografía -Solución Total, 2017, en marco de la XXXVIII Festival Internacional de Danza Contemporánea Lila López.

Una obra trazada a partir de la paráfrasis de la marginalidad en que viven millones de personas, en la que a pesar de que no hay una demanda inmediata de ser visualizados, están ahí a pesar de que todos pierden, se degradan pero se sostienen por sí mismos. A partir de estas puntuales serie de escenas, es como se van que trazando su propio devenir a través de su mundo reflejo como es la fragilidad e indefensión de su condición humana frente a los otros.

Una pieza coreográfica que tiene el acierto de poner tanto los recursos de esta teatralidad en conjunción con su ejecución para generar esta coherencia y no caer en una obra de lugares comunes, sino a través de ellos crear esta narrativa corporal dentro de su propio caos y exasperación.

Siempre bajo este ambiente de penumbras, ante esta cierta desolación se deja entrever alguna esperanza, “igual que se abre una mariposa, igual que una lágrima revienta, casi intangible brotó la esperanza”, para dejarse permitir potenciar a través de la expresión de sus cuerpos, siempre bajo este despliegue del presente/coherencia, para después ser entrelazada con su propia realidad.

De ahí este despliegue de esta incesante búsqueda de una posible (auto) conciencia y del no poder implicar la posibilidad del estar, sino más bien hacer coincidir esta realidad que muchas veces hemos olvidado, el principio de nuestras acciones, las cuestiones elementales y fundamentales: el amor, la belleza, la verdad y el espíritu.

Una obra que nos remite a esta reflexión de estar siempre en esta perenne vulnerabilidad. “Desnudos, no de afuera, sino de adentro, en falta, pero no material, sino trascendental. -Pero aun así… esta- búsqueda que debe renovarse”.

 

De ahí esta pulcritud de fracturas creadas y en su momentos resarcidos, llenas de estas sutilezas, imprecaciones, imágenes un tanto truncas pero leales a partir no solo de una poética del cuerpo para expresar, con absoluta contundencia a través de este trabajo escénico sino de este compromiso como ser consciente, el cual fue replicado y correspondido por el aplauso de un público mayoritariamente joven que se dio cita en el Coloso de Villerías.

Intérpretes: Karla Bohr Lugo, Karla Rosales, Sara Montero, Antonio Soria, Francisco Javier Nava y Vicente Silva Sanjines. Renée Sabían en la parte técnica.