Entonces llegó la calma, un tanto forzada pero llegó.

LLevaba tiempo quejándome de ya no escuchar pájaros cantar, hoy entre tanto silencio, han regresado.

Junto con esa calma vendrá la reflexión a nuestras vidas, siempre digo “Lo que no valoras, la vida te lo quita, en ocasiones de manera temporal, otras para siempre”.

El ego de la juventud, se dará cuenta lo que valían esos abuelitos abandonados llenos de sabiduría y experiencia, que vivían en soledad porque la tecnología se fue adueñando de sus lugares, hoy los volteamos a ver con miedo a perderlos.

Las relaciones comenzarán desde cero, a conocerse primero, disfrutar las emociones. Esas de las que habíamos estado huyendo, tendremos que aprender a perder el miedo a tocar, pero volveremos a sentir.

Cuando todo pase, habrá cambios en nuestros caminos, en nuestra perspectiva.

No nos quedaremos en casa, iremos a ese concierto, a esa obra de teatro, al café, al bar, no perderemos oportunidad de socializar, porque habremos aprendido que la vida es inesperada, que tenemos que disfrutar hoy de esos pequeños momentos, de esa hermosa compañía que habíamos dejado por no soltar el celular.

El cielo se ve más limpio, los ríos y mares comienzan a limpiarse, somos lo peor que la naturaleza ha tenido, tanto que estábamos acabando con ella. Pero la razón es que ya no veíamos el paisaje, por estar en lo virtual.

Así es como un virus, vino a dar tranquilidad, se que muchos tienen miedo. Tranquilos estaremos mejor después de un tiempo, debemos ser fuertes, reinventarnos y continuar.