UN SUEÑO, UNA VERDAD,

UN REENCUENTRO

 

Martin Scorsesse tiene de inicio una manera muy particular de contarnos historias y esta en particular hace un uso increíble de las imágenes, los movimientos de cámara y de la profundidad de campo, adentrándonos en la historia  y metiéndonos realmente en el cine antiguo de una manera moderna.

El inicio en particular hace que te sientas metido entre todas esas personas y cada figura, cada cuerpo en pantalla tiene su propio contorno haciéndolo particularmente impresionante. Cada silueta nos lleva cuadro a cuadro a una historia sobre la búsqueda de lo imposible.
Hugo Cabret es un niño huérfano y abandonado que vive entre los muros de una vieja estación de tren y su supervivencia depende de que no lo encuentren, ya que existe un guardia que se encarga de enviar a todos los niños sin tutor al orfanato.
Se encarga de volver todos los días al local de un hombre viejo que vende artilugios para hacer magia, recuerdos y figuras decorativas; vuelve porque ahí encuentra las piezas que lo ayudan a reparar un autómata, una figura de apariencia humana que al parecer sabe escribir; al ser descubierto por el hombre e intentar robar una pieza más, este lo descubre y le quita sus pertenencias entre ella una libreta con los trazos del autómata lo cual provoca el llanto del anciano y de Hugo; ahora sin presentirlo somos cómplices de dos secretos:

  1. El valor del autómata para Hugo
  2. El valor de los dibujos para el anciano

Y es así como Scorsesse nos lleva a descubrir que es lo que ha perdido cada uno, a través de unos dorados brillantes contrastantes con grises opacos, nos da la mejor clase de cine que ningún alumno pudiera haber deseado jamás, nos llena de pistas, juega con las imágenes recreando escenas antiguas a través de los sueños y por supuesto presentándonos a un grande, no de una manera ordinaria sino como lo merece de un modo excepcional y regalándonos piezas de rompecabezas una a una haciéndonos parte de ese magnífico universo mostrándonos ingeniosos trucos, impresionantes escenografías, bellezas inigualables; pero también nos llena de dolor, nos parte el corazón y logra hacernos sentir algo más que empatía por los dos personajes principales, nos regala tanto que también nos sentimos dueños de su dolor, de su tristeza, de sus sueños perdidos y de las personas que ya no volveremos a ver.
Inclusive hasta nos sorprende envolviéndonos el corazón en un abrazo inesperado, nos enamora del cine, del amor, de los viejos sueños, de la familia, de nuestra esencia porque…

¡SI PIERDES TU PROPÓSITO ESTAS AVERIADO!

Y sí, uno de los músicos es: Johnny Deep.