Con la interesante conferencia inaugural “Una abuela lectora” que ofreció el escritor y gran promotor de la lectura Felipe Garrido, es como se inauguró oficialmente esta esta vigésima primera edición de la Feria del Libro Infantil y Juvenil en esta capital potosina.

En donde el Mtro. Garrido estuvo acompañado de Cissi Montilla, Directora General de Desarrollo Cultural y Armando Adame Domínguez, Director de Publicaciones y Literatura de la Secretaría de Cultura de San Luis Potosí.

A partir de las visitas anuales de mes y medio para visitar a su abuela Guadalupe Reyes Reyes en Torreón, siempre sentada en su mecedora leyendo el mismo libro de cuentos de los hermanos Grimm.

Cuando reflexiona y afirma que su formación como lector y como promotora de la lectura, pienso en su abuela materna. “Una abuela que nos daba una lección sobre lo que significaba la lectura y se convertía en alguien que contaba historias, y muchas veces estaban referidas a su propia vida; además, se tomaba el tiempo de mandar cartas a cada uno de sus nietos, y nosotros las contestábamos”, contó Garrido.

Quien además les contaba historias a sus nietos como la de Pancho Villa, cuando llegó a casa de sus padres a pedir de cenar y la de la tatarabuela, quien murió dos veces, por cierto, una de las que mas les gustaba que le contaran, las cuales fueron sus primeros acercamiento a la lectura.

Gracias a su gran promotora de la lectura como fue su abuela, Garrido le fue dando las pautas en cuanto a no solo la promotoría de la lectura sino también de la formación de lectores.

Una de estas pautas es la lectura en grupo, las ventajas que se tienen es “porque leer se trata de entenderlo, y lo que dice nuestros instrumentos para lo que dice un texto es lo que cada quien sabe, las experiencias que cada uno ha tenido y que cada quien es, es el material con el que podemos entender un cuento.

Garrido destacó que los tres puntos necesarios para acercar a la lectura a cualquiera y por consiguiente, esta formación de lectores es que “hace falta leerles en voz alta, contarles cosas y que él nos cuenten, cuando digo leerles en voz alta, significa que él también me lea en voz alta, es decir, una sesión de la formación de un lector no solo sea que el formador solo este hablando, no, tiene que parecerse a una conversación entre tres personajes: el formador, el formado y el texto que están leyendo, como también escribir de ida y vuelta”.

“Yo creo que la formación de lectores hay momentos en que debemos de actuar de una manera coercitiva. Los mejores maestros y los mejores promotores no obligan, más bien, convencen, persuaden, seducen para que el niño tiene que hacer”.