El panoptismo es un concepto desarrollado por Michel Foucault el cual esta inspirado en la idea arquitectónica de Jeremy Bentham. El panóptico de Bentham es una estructura arquitectónica idealizada para la vigilancia de los reclusos en las prisiones, el modelo pone la estructura panóptica en el centro y las celdas alrededor de dicha estructura. Su característica principal es que para los reclusos les era imposible darse cuenta si realmente eran vigilados o no, debido al diseño arquitectónico ideado que daba total ventaja al vigilante, lo que causaba la sensación en los reclusos de estar vigilados en todo momento.

Foucault menciona: Bentham ha sentado el principio de que el poder debía ser visible e inverificable. Visible: el detenido tendrá sin cesar ante los ojos la elevada de la torre central de donde es espiado. Inverificable: el detenido no debe saber jamás si en aquel momento se le mira; pero debe estar seguro de que siempre puede ser mirado (p.205).

En Foucault La idea del panóptico se conjuga con la de las sociedades disciplinarias, en donde el poder es impuesto a través de la vigilancia de grupos, Foucault menciona que el individuo promedio constantemente pasa de un sistema disciplinario a otro, comenzando por la casa, la escuela, el cuartel, la fábrica y el asilo y ocasionalmente la cárcel. Este sistema de grupos cerrados constantemente vigilados y con ideas dogmatizadas sobre lo que se considera como un comportamiento normal o idóneo, es a lo que Foucault llama sociedades disciplinarias.

La idea panóptica está totalmente relacionada con los mecanismos de poder y de hacer sentir a los grupos que constantemente se les observa para que realicen bien sus tareas y tengan un correcto comportamiento. Foucault enfatiza que el esquema panóptico es ideal para cualquier sistema de poder ya que no solo garantiza su funcionamiento, sino también su economía, su eficacia y su continuidad. Entre los atributos del panoptismo destacan, que es un mecanismo que garantiza el éxito capitalista, y los sistemas de salud que permiten una buena producción de consumo, incluso el panoptismo es capaz de reformar la moral y los ideales de toda una sociedad en pro de los anhelos de quien está en el poder.

Foucault concibe al ser humano como parte del engranaje del modelo panóptico y define las disciplinas como manera de garantizar el éxito de una gran diversidad de multiplicidades humanas bajo un mismo modelo, neutralizando así los efectos del contrapoder. Foucault murió en 1984 por lo tanto, no pudo reflexionar sobre el panoptismo del siglo XXI. Basta pensar que ahora todos estamos vigilados a través de nuestros teléfonos celulares, y en muchas partes del mundo los sistemas fiscales tributarios tal como es el caso mexicano tienen acceso a una gran cantidad de información personal, somos vigilados por satélites y un sinfín de cámaras a través de toda la ciudad.

Los sistemas de gobierno tanto capitalista como socialistas, en lo que parece ser su plena decadencia se aferran al poder a través de la amenaza de la vigilancia y el miedo que esta acción provoca, también promueven acciones separatistas que les permiten seguir manteniendo el poder, y siguen el modelo de las sociedades disciplinarias para seguir manteniendo el control de casi todo.

Hoy en día en plena pandemia del COVID 19, muchos se preguntan si el virus es real o un invento para un nuevo orden mundial, muchos cuestionan si el virus fue creado en un laboratorio con tal de reactivar los sistemas actuales que ya no dan para más, algunos otros proponen que es una nueva guerra fría, y otros más aventurados presagian el principio del fin de los viejos sistemas. Ante esto, yo solo puedo hacer una afirmación, el modelo panóptico sigue en pie, el ser humano continúa en un exacerbado individualismo e hiperconsumismo (Lipovetsky 2007), los mecanismos de poder mundiales siguen dividiendo sociedades y los líderes y gobernantes siguen siendo igual o más mezquinos que en el pasado. La única ilusión es el empoderamiento de nuevas epistemes, que en esta modernidad líquida (Bauman 1999), den el empujón al sistema tambaleante, y entonces sí, todo lo sólido se podrá desvanecer en el aire (Berman 1982), y de esta manera, quizás exista la esperanza de liberarnos del sistema panóptico.